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Confianza y respeto, la base de los grupos de ayuda en el duelo (Parte II)

  • lunes 11 de mayo de 2015

En el anterior artículo, LOS GRUPOS DE APOYO EN EL DUELO (PRIMERA PARTE), hablaba de lo que es un grupo de apoyo, de los beneficios que aporta a sus participantes y de los tipos de grupos de apoyo.  En esta segunda parte abordaremos las normas que deben de existir para el buen funcionamiento del grupo.

 

Sea como sea el grupo de apoyo, es importante que tenga unas normas que faciliten un espacio de seguridad y respeto donde las personas puedan mostrarse tal y como son, sin miedo a que nadie les haga daño, opinen sobre ellos, les den consejos o minimicen su dolor.

 

Entre estas normas podemos destacar:

 -Confidencialidad. La historia de cada persona solo pertenece a esa persona. Esto significa que al terminar la sesión de grupo, no se debería hacer comentario alguno sobre lo que se ha mencionado en el grupo a personas ajenas a él. Además si vivimos en un sitio pequeño, será frecuente encontrarnos con personas que pertenezcan al grupo de apoyo y no deberíamos hacerles alusión directa sobre aspectos mencionados en el grupo. Lo que allí se cuente, allí se queda. Si esta norma no se cumple se puede generar mucho daño.

 

 -No dar consejos. El objetivo es compartir la experiencia, no que nos digan lo que debemos hacer. Es importante recordar que cada duelo es único, cada persona hace lo que puede y lo lleva de la manera que considera; por lo tanto se respeta la forma única de cada persona de abordar su proceso de duelo.

 

 -No interrumpir. Cuando una persona comparte nadie le interrumpe. El sentirse escuchado es una necesidad fundamental y para ello el silencio ayuda y estimula para que cada persona pueda expresar su vivencia. Este respeto es indispensable.

 

 -No comparar. El duelo es una experiencia única y distinta para cada persona, no hay un dolor “mayor que otro”: no me comparo con los otros. No hay duelos más difíciles de superar que otros, porque depende de muchos factores como he comentado en alguna otra ocasión. Debemos de tener en cuenta las características y recursos personales, las experiencias anteriores de pérdidas,  las circunstancias de la muerte, el vínculo o relación que se mantenía con el fallecido, el apoyo del entorno…

 

-Permiso para mostrar emociones. En el duelo las expresiones emocionales (llanto, rabia, culpa…) son naturales. Es importante que la persona en el grupo se sienta con confianza y seguridad para poder expresarse con la total libertad. Este permiso se muestra con la presencia segura y estable del grupo ante las muestras emocionales tan intensas que se pueden dar. Todo es normal y no nos asustamos.

 

 -No rescatar. Cuando una persona muestra sus sentimientos de dolor casi siempre hay alguien que desde la buena intención trata de pararlo con el objeto de que se sienta mejor, pero en realidad lo que trata de evitar es su nerviosismo ante su dificultad de contenerse frente al dolor del otro. En el grupo escuchamos en silencio, como mucho ofrecemos los pañuelos o un pequeño contacto físico.

 

-Hablamos de nosotros mismos. En el grupo hablo de mi mismo e intento hablar en primera persona y no en plural o haciendo teorías y generalizaciones. Esto facilita el contacto y la comunicación con los demás miembros, siendo más profundo, genuino y reparador.

 

-Disponibilidad y responsabilidad.  Para poder ayudarme a mí y ayudar a los demás hay una serie de aspectos que debemos tener en cuenta:

  •  Compromiso personal con el grupo y las normas que se establecen.
  • Puntualidad, para poder aprovechar al máximo el encuentro.
  • Asistencia. Esto proporciona mucha seguridad al grupo, al mismo tiempo que refuerza el vínculo y los lazos de unión entre los miembros. En caso de no poder asistir, avisamos con antelación.

 

 -Presencia y Atención Plena. Dedicarnos a nosotros ese tiempo para estar plenamente en contacto con nosotros mismos y con los demás participantes del grupo.

 

 Estas normas son fundamentales si queremos que realmente se genere en el grupo el ambiente de confianza, respeto y libertad que antes he mencionado. Es importante que esta lista se personalice y se trabaje en cada grupo de manera que los participantes puedan intervenir en su definición, algo que ayuda a la vinculación y la motivación y compromiso con el grupo. Por ello se trabajan en las primeras sesiones del grupo y si en algún caso hace falta se recuerdan. Hay que tener en cuenta que todo es un proceso de aprendizaje.

 

Por norma general, las personas que participan en un grupo suelen coincidir en que es una experiencia que cambia sus vidas y que les ha ayudado a seguir adelante con su vida.

 

Es maravilloso ver como las personas van curando poco a poco sus heridas y van creciendo como personas a través de la relación con las otras personas del grupo.

 

MARTA SARIÑENA.

PARA SABER MÁS:

PAYÁS PUIGARNAU, ALBA: “INTERVENCIÓN GRUPAL EN DUELO”.

Duelo en oncología, 2007, p169-182.

Sociedad Española de Oncología Médica. (SEOM) 2007

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