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Salud emocional en el duelo

  • lunes 11 de mayo de 2015

Cuando estamos inmersos en un proceso de duelo podemos sentirnos vulnerables, cansados, sin energías, con una montaña rusa de emociones que suben y bajan de intensidad, aparecen y desaparecen… Todo esto provoca un malestar generalizado que hace que nuestra salud en general se resienta.

 

Podemos encontrarnos con estados emocionales de miedo, angustia, enfado, ansiedad y desesperación entre otros. Estas emociones deben ser canalizadas o expresadas de alguna manera porque si no, buscan su manera de manifestarse a través de nuestro cuerpo. Es entonces cuando podemos sufrir dolores de espalda, tensión muscular generalizada, cansancio excesivo, mayor frecuencia de resfriados, infecciones, úlceras y problemas de estómago o hipertensión, que no hacen más que agravar y complicar el malestar general.

 

¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor?

En mi línea de no dar consejos pero sí de ofrecer alternativas, a continuación expongo algunos aspectos para que cada uno escoja aquello que le gusta o que crea que le puede hacer sentir mejor. Son aspectos que nos pueden ayudar a regular nuestras emociones en este momento tan difícil como es el de superar la pérdida de un ser querido. En cualquier caso siempre hay que tener presente, la opción de pedir ayuda a un profesional del ámbito sanitario, tanto médic@s, enfermer@s y psicólog@s en los casos en los que nuestra salud tanto física como emocional lo requieran.

 

Expresar nuestros sentimientos

Identificar y poner palabras a cómo nos sentimos, darnos cuenta y poder buscar formas de expresarlo. Existen diferentes posibilidades y cada persona tiene sus preferencias de expresión que puede ser a través del arte, actividades manuales, creativas, a través de la música, el baile… las posibilidades son muchas, pero lo importante es que uno se sienta cómodo y sobre todo que le permita expresar sus sentimientos.

 

Pasar tiempo con personas que nos ofrezcan seguridad y confianza, es importante en estos momentos, ya sean familiares o amigos. En este sentido debemos tener en cuenta que a veces las personas más cercanas están pasando por lo mismo que nosotros y aunque por una parte son los que mejor pueden entenderme, también pueden tener dificultades en ayudarnos porque están en su propio proceso de duelo también. En el caso de que encontremos dificultades en poder expresar nuestros sentimientos o veamos que comenzamos a tener dificultades y conflictos en las relaciones con los demás como por ejemplo: compañeros de trabajo, vecinos, amigos, familia… etc, podemos acudir a un profesional que nos ayude a resolverlos.

 

Hacer cosas que “me sientan bien”

Aunque no tengamos ganas ni energías, podemos buscar cosas que después de hacerlas hacen que me sienta mejor como por ejemplo: dar un paseo al aire libre en un parque, en contacto con la naturaleza, actividades culturales (museos, cine, teatro), tomar algo con una persona con la que me sienta bien, darme un baño o una ducha caliente, recibir un masaje relajante, meditación, relajación…

 

Cuidar la alimentación

Nuestro estado emocional se ve influenciado por los alimentos que tomamos, así que es importante también tomar una dieta equilibrada, repartida a lo largo del día, en definitiva que nos siente bien.

El comer alimentos como verduras, frutas, cereales y evitar otros como dulces, bollería y alimentos ricos en grasas, nos va a ayudar a encontrarnos mejor.

 

Descanso

El sueño es uno de los aspectos que se altera en los procesos de duelo, sobre todo en los primeros meses, en los que es habitual padecer de insomnio y es difícil descansar. Esto afecta mucho a nuestro estado emocional, y éste a su vez dificulta el sueño, digamos que es como un círculo vicioso. En la medida de lo posible podemos intentar realizar actividades que nos relajen antes de ir a dormir, como tomar un baño, una infusión relajante, y ejercicios de relajación. Y también proporcionarnos a lo largo del día los momentos necesarios de descanso en este periodo.
Aun así, este tema es complicado porque el momento de ir a dormir es un momento de quietud física, y entonces el cerebro toma las riendas y multitud de pensamientos nos sobrevienen, y a veces es difícil de gestionar, suele ser el momento del día en el que más propensos somos a conectar con nuestras preocupaciones.

 

Hacer deporte

Es al mismo tiempo un gran liberador de tensión, nos provoca emociones placenteras y por otra parte nos llena energía, lo que nos viene muy bien para combatir el cansancio mental. Permite descansar mejor. Existen muchas posibilidades que se ajustan al momento y forma física de la persona. La opción de realizar deporte al aire libre puede servirnos mucho para nuestra regulación emocional.

 

Ser comprensivo con uno mismo

No hay emociones malas ni emociones buenas, todas nos permiten sentir y expresar lo que sentimos y es lo que nos hace humanos. Por ello no debemos juzgarnos, ni compararnos con otras personas ni su forma de afrontar el duelo, ya que cada uno lo hacemos como podemos. Debemos darnos el tiempo necesario para ir elaborando y aceptando todo lo que nos está ocurriendo, y ser permisivos con nuestros estados de ánimo. De esta forma evitamos una fuente de sufrimiento.

 

Todo esto vale, siempre y cuando nos haga sentir bien, y siempre y cuando lo realicemos sin presiones, sin prisas, tomándonos nuestro tiempo y sin juzgarnos por lo que hacemos o dejamos de hacer.

 

Un abrazo,

 

Marta Sariñena.

 

¿Habéis tenido oportunidad de adoptar algunos de los hábitos que apuntamos en el artículo? ¿Os han ayudado a sentiros mejor? ¿Tal vez tenéis algún truco que os ha servido y lo queréis compartir? Podéis explicarnos vuestra experiencia comentando en este blog y si la información os ha parecido interesante y creéis que puede ser útil para otras personas, adelante, compartidla. 

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