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Hombres y mujeres ¿respondemos igual ante la pérdida? (1ª Parte)

  • lunes 11 de mayo de 2015

Los roles de género son los papeles, funciones y características que una sociedad espera que desempeñe un hombre para ser masculino y una mujer para ser femenina.

 

Estos roles de género que impone la cultura pueden limitar tanto a hombres como a mujeres y pueden llegar a suprimir aspectos de sus propias reacciones para satisfacer la exigencias de su rol.

 

Y, ¿Cómo se espera entonces que manejemos nuestras emociones hombres y mujeres?

 

En la mujer se espera y se permite que pueda expresar sus sentimientos de tristeza con llanto y desesperación, ternura, compasión, temores y dudas. Esta expresión emocional encuentra en la sociedad aceptación y muestras abiertas de apoyo.

 

En el hombre se espera que restrinja esta expresión emocional y sobre todo aquella que tenga que ver con sentimientos de tristeza, vulnerabilidad, inseguridad, debilidad, temores, dudas y ternura.

 

A mujeres y hombres se nos ha enseñado tradicionalmente a actuar y conducirnos de forma diferente desde el principio de nuestra vida. De esta forma hemos sido censurados cuando hemos adoptado conductas que no eran propias de nuestro género. Cuando un niño se cae o se hace daño y llora, podemos oír como se le dicen frases del tipo: “no llores”, “llorar es de niñas”, “pórtate como un hombrecito” y estas expresiones llevan el mensaje implícito de que los hombres no pueden demostrar que sufren o han sido heridos.

 

Por ello a la hora de afrontar un proceso de duelo:

Los hombres suelen afrontar la pérdida de una manera más intelectual donde el pensamiento domina al sentimiento y la expresión emocional es de baja intensidad. Se sumergen en las tareas derivadas del fallecimiento como los preparativos del funeral, negociación con las compañías de seguros, etc. Sienten la necesidad de ser más estoicos e intentan dejar de lado sus sentimientos y mostrarse fuertes ante los demás.

 

En el caso de las mujeres suelen acudir a los demás de manera natural para dar y recibir apoyo y expresar abiertamente sus sentimientos.

 

Aunque estas diferencias pueden ser muy reales debemos ser conscientes de que son sólo descripciones de estilos típicamente masculinos o femeninos de elaboración del duelo dentro de la cultura occidental y que cualquier persona puede seguir un proceso de duelo diferente al que estas descripciones aluden.

 

A menudo son las formas que tienen los hombres y mujeres de buscar ayuda lo que les diferencia en vez de la necesidad de ayuda en sí misma.

 

Como señala Reiko Schwab en su investigación acerca de los efectos de la muerte de un hijo en las relaciones de pareja: “Padres que han sufrido la pérdida de un hijo suelen estar ambos profundamente afectados, pero pueden buscar apoyo en el otro de manera diferente”.

 

No es raro que la mujer quiera hablar de la muerte de su hijo con su marido y éste cambie de tema o que el marido quiera mantener relaciones sexuales intentando a través del contacto consolar su dolor y sea rechazado por cometer un acto de egoísmo.

 

Y en esta búsqueda de apoyo, ambos pueden sentirse rechazados por el otro porque aunque han sufrido la misma pérdida cada uno elabora el duelo de manera diferente.

 

Tradicionalmente se les ha dado más valor a las manifestaciones de duelo femenino como la expresión emocional y la búsqueda de apoyo (debido en parte a que la mayor parte de las investigaciones se llevaron a cabo con mujeres) frente a la intelectualización y la inmersión en actividades propias del duelo masculino.

 

Pero ambas formas de afrontamiento del duelo serán o no más saludables en función del momento del duelo por el que esté pasando la persona (sea hombre o mujer) y la función que ésta tenga para él/ella.

 

Con esto quiero decir, que tal y como expone Alba Payás en el modelo integrativo-relacional, el Duelo es una experiencia que nos afecta física, emocional, cognitiva y existencialmente y todas estas dimensiones deben ser atendidas.

 

En terapia de duelo no podemos equiparar el duelo de personas diferentes y mucho menos en función del género al que pertenezcan. Debemos tener en cuenta además: el estilo de afrontamiento personal, vinculaciones afectivas y estilos de apego, el estilo cognitivo, la autoestima y eficacia personal y las creencias y valores de la persona. Y además los factores circunstanciales que rodean a la pérdida junto con la red de apoyo social existente.

 

Por lo tanto, el género será una variable más a tener en cuenta en las diferencias individuales a la hora de afrontar un proceso de duelo pero no el determinante, ni mucho menos.

 

Y a vosotros/as ¿qué os parece? ¿Habéis percibido estas diferencias entre hombres y mujeres en lo que respecta al duelo? ¿habéis sentido que no se os ha respetado vuestra manifestación del duelo por ser hombre o mujer?

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Reiko Schwab. “Effects of a child`s death on the marital relation-ship” en Death Studies 16, 1992, pag. 141-154.
  • “¿Hombres y mujeres viven diferente las pérdidas?. El duelo desde una perspectiva de género”  Dra. Edith Zúñiga Vega. Asociación Tech Palewi.
  •  “Masculine Grief” de Terry Martin y Kenneth Doka en”Living with grief after sudden loss”, 1996.
  •  J. William Worden. “El tratamiento del duelo: Asesoramiento psicológico y terapia”. Paidós 2004.
  •  Robert A. Neimeyer. “Aprender de la Pérdida: Una guía para afrontar el duelo”. Paidós 2001.
  • Alba Payás Puigarnau. “Las tareas del duelo”. Psicoterapia de duelo desde un modelo integrativo-relacional.

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