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¿Cómo ayudar a un niño en duelo?

  • lunes 11 de mayo de 2015

¿Cómo podemos ayudar a los niños ante la pérdida de un ser querido? ¿Debemos hablarles de la muerte? ¿Comprenden los niños el significado de la muerte? ¿Cómo se lo explicamos? ¿Compartimos con ellos nuestros sentimientos?

 

La sociedad actual muestra una actitud ambivalente hacia la muerte: por un lado, intentamos ocultarla y no hablamos abiertamente de ella y mucho menos con los niños. Por otro lado la muerte nos rodea por todos lados: continuamente aparecen muertes en las noticias y en muchos casos rodeadas de violencia, en las películas, en el lenguaje cotidiano y hasta en los dibujos animados.

 

La muerte forma parte de la vida y ser capaz de comprender la muerte, de elaborar las tareas del duelo de una manera sana y seguir viviendo con eficacia es esencial para el bienestar del niño y, por supuesto, de cualquier persona.

 

El duelo en los niños presenta unas características peculiares por el momento evolutivo en el que se encuentra el niño ya que sus recursos personales están en desarrollo y dependen de los adultos para afrontar y resolver situaciones problemáticas.

 

La reacción de un niño frente a la pérdida va a depender de su edad y también de las circunstancias externas y en especial de la situación y actitud de los adultos que lo rodeen. Si estos no le proporcionan el contexto adecuado para que el niño pueda elaborar su duelo las consecuencias pueden ser incluso mucho peores que la propia pérdida en si misma.

 

La manera en que se resuelven estas situaciones de pérdida en la infancia determinará la capacidad de afrontar y resolver experiencias de perdida posteriores.

 

Los adultos frecuentemente queremos proteger a los niños de la aflicción y la tristeza (pensamos que no están preparados, que les va a afectar de forma negativa o que no van a comprender lo que ocurre) y entonces evitamos darles información a cerca de la muerte y todo lo que la rodea. Incluso tratamos de ocultarles nuestros propios sentimientos de pérdida y tristeza.

 

Pero los niños deben tener la oportunidad de aprender sobre la muerte, y puede ser útil hacer referencia a los muchos momentos de la vida cotidiana donde la muerte está presente (como por ejemplo sucede con los animales, plantas…).

 

Tampoco debemos apartar a los niños si se produce una muerte en la familia y enviarlos con algún otro familiar o amigos. Deben estar cerca de la familia en los momentos difíciles porque si no se sentirán engañados, desplazados y excluidos, lo que incrementará su dolor.

 

Aunque los adultos pensemos que no se dan cuenta de las cosas, los niños sí que sienten de manera profunda las cosas. Ellos se dan cuenta de todo lo que les rodea, y si perciben algo raro y nadie les informa de lo que sucede, recurren a su propia especulación y fantasía, lo que aumenta su miedo, angustia y confusión. A veces sentimos la necesidad de contarles una fantasía en torno a la muerte de un ser querido para el niño (como puede ser alguno de sus padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, compañeros de colegio…). Esto es porque nos resulta muy difícil el hablar con los niños sobre la muerte y el hacerlo de manera menos directa es para protegernos a nosotros mismos.

 

Esto puede resultar muy contraproducente para el niño porque, sobre todo si son pequeños, lo tomarán en sentido literal. Si les decimos “papá se ha ido a dormir y no se va a despertar”, “Dios se ha llevado a mamá al cielo” o “hemos perdido a tu hermanito” pueden desarrollar terribles miedos a irse a dormir, a perderse o a que el progenitor que no ha muerto desaparezca y desear ellos también ir al cielo. Si esto ocurre, el niño puede verse inmerso en situaciones muy desconcertantes y dolorosas que pueden ser incluso mucho peores que la realidad de la pérdida.

 

Por ello el tener una actitud abierta y honesta con el niño, y responder a sus preguntas según su habilidad para entender puede ser de gran ayuda para el niño. Es preciso tomarnos el tiempo necesario para poderles escuchar y compartir sus sentimientos y los nuestros.

 

Podemos llorar juntosabrazarnos. Los niños necesitan mucho más amor y apoyo a lo largo de su elaboración del duelo. Puede que necesiten sentirse seguros de que ellos no fueron responsables por la muerte del ser querido. También pueden necesitar estar seguros de que los otros adultos en sus vidas se encuentren bieny que estarán cerca para cuidarlos por mucho tiempo.

 

No todos los niños pueden expresar sus sentimientos. Es importante darles la oportunidad de expresar su aflicción escribiendo, dibujando o inclusive jugando.

 

Los niños comprenden mejor la pérdida de un ser querido cuando les damos información simple, sincera y precisa, además de darles la oportunidad de participar en actividades tales como ayudar a cuidar a la persona enferma y después, asistir al funeral.

 

En definitiva,

Si tenemos en cuenta cómo se siente un niño ante una pérdida significativa, su momento evolutivo y nos mostramos como adultos disponibles, cariñosos, sinceros y cercanos, podremos ayudarle mejor a elaborar su duelo. Cada niño tendrá un proceso de duelo único y personal al igual que los adultos y tiene derecho a poder vivirlo.

 

Seguiremos profundizando en este tema en próximos artículos. Concretaremos algunos aspectos y analizaremos cómo la edad y la madurez del niño influyen en su percepción de la muerte y en el propio proceso de duelo.

 

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