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¿Podré rehacer mi vida tras la muerte de mi pareja? ¿Volveré a enamorarme?

  • lunes 11 de mayo de 2015

San Valentín es, como muchas otras ocasiones, una fecha establecida que para unos puede significar motivo de alegría y celebración y para otros, multitud de sentimientos encontrados, motivo de conectar con la soledad, con la lucha por superar el fallecimiento de aquella persona con la que compartían su vida, su amor.

 

Quiero compartir con vosotros hoy esta reflexión acerca de cómo se vive, cómo se experimenta a nivel personal y también social el hecho de que un viudo/a vuelva arehacer su vida, comenzar una nueva relación de pareja, en definitiva, que vuelva a encontrar de nuevo el amor.

 

Desde luego que en los primeros meses, ni siquiera en los primeros años, es impensable el hecho de volver a enamorarse o comenzar una relación de pareja.

 

Por parte de nuestro entorno nos llegan mensajes muy diferentes y depende también de si se trata de un viudo o una viuda, ya que en nuestra cultura todavía existen muchos estereotipos de género que se plasman también en nuestras creencias compartidas sobre el duelo. (Más información en el artículo: Hombres y mujeres ¿respondemos igual ante la pérdida?)

 

Algunas de estas creencias erróneas, en el caso del género femenino, nos llevan a pensar que una viuda tiene menos necesidades afectivas, sexuales, de vivir en pareja. Se suele pensar que la mujer es mucho más fuerte para seguir adelante en solitario, aunque mucho más dependiente del vínculo afectivo y por tanto que le va a costar mucho más superarlo y que además va a mostrar de manera más visible su luto. Se espera que la mujer se concentre en salir adelante tanto ella como sus hijos en el caso de tenerlos.

 

Por ello, la viuda se encuentra más condicionada por el entorno a la hora de establecer una nueva relación amorosa, siendo incluso censurada en función del tiempo transcurrido tras la muerte de su pareja.

 

En el caso del género masculino las creencias erróneas nos llevan a pensar que el hombre tiene más necesidad de compartir su vida con alguien, que afronta con dificultad la soledad y tiene más necesidades de tipo afectivo y sexual. Por ello desde el entorno, aunque también pueda ser censurado en función del tiempo que haya pasado desde la muerte de su pareja, digamos que es más esperable que el hombre pueda rehacer su vida social y amorosa de forma más temprana.

 

He de decir, que esto son solo estereotipos de género y afortunadamente nuestra sociedad ha cambiado mucho y estas situaciones poco a poco “se supone” que están dejando de ser la generalidad.

 

¿Qué supone el fallecimiento de la persona con la que compartíamos nuestra vida?

 

Cuando una persona sufre la muerte de su pareja se enfrenta a múltiples pérdidas:

  • Del vínculo emocional que le unía a él/ella.
  • El rol o papel desempeñado dentro de la pareja.
  • Las expectativas de futuro compartido, sueños, metas…
  • Las necesidades afectivas y sexuales que eran satisfechas.
  • El lugar que ocupaban como pareja en su entorno, en la sociedad… como por ejemplo, las relaciones con el grupo de parejas de amigos se ven afectadas, se sienten desubicados/as porque se dejan de compartir experiencias comunes y uno/a no encuentra su lugar.
  • El estatus económico también se ve modificado, aunque depende de las circunstancias laborales del viudo/a.
  • El apoyo en la toma de decisiones y en la crianza y educación de los hijos.

 

En definitiva, que la persona que pierde a su pareja puede ver cómo se desmorona toda la vida que hasta entonces llevaba y además de enfrentarse al fallecimiento de su pareja, de su compañero/a de ilusiones, sueños, etc. debe hacer frente a múltiples responsabilidades o circunstancias que antes eran compartidas y que pueden complicar el desarrollo y elaboración de su duelo.

 

Cuando pasado un tiempo, la persona ha ido elaborando su pérdida, está aprendiendo a vivir sin su pareja y construyendo una nueva vida… puede ser que de repente aparezca o se haga visible en su vida alguien que le despierta de nuevo sentimientos amorosos y aunque parezca motivo de alegría, en un principio no lo es tanto.

 

Algunos de los pacientes a los que he podido acompañar me han manifestado la gran cantidad de sentimientos contradictorios que aparecen en esos momentos. Los más comunes y compartidos son que, por una parte se despierta una ilusión, uno/a recupera las ganas de vivir, siente más energía de nuevo pero por otra parte aparecen también miedos, inseguridades, recuerdos más intensos de la pareja fallecida, inevitable comparaciones constantes entre la relación anterior y la actual y también sentimientos intensos de culpa, por pensar que ya nos hemos olvidado de él/ella, que ya no le amamos y traicionamos de alguna manera a nuestra pareja fallecida.

 

Si a esto le sumamos el que a veces el entorno más cercano como familia, hijos y amigos en algunos casos no lo aprueban o les cuesta mucho admitirlo, sin duda el comienzo de una nueva relación de pareja no es un proceso sencillo.

 

Algo que me gustaría destacar es la creencia que existe de que el comienzo de una nueva relación constituye el final del proceso de duelo por la pareja fallecida. Pienso, por lo que he podido observar, que esta afirmación está muy alejada de la realidad porque el comienzo de una nueva relación supone para la persona una nueva revolución interior, un repaso exhaustivo de toda su relación anterior, donde emergen de nuevo algunas de las emociones y sentimientos experimentados en su proceso de duelo.

 

En definitiva, se trata de aprender a construir una relación nueva, diferente, en circunstancias diferentes, donde la persona ya no es la misma de antes. Y esto cuesta, y cuesta mucho porque solemos agarrarnos a antiguos patrones de comportamiento que antes si nos servían y que ahora debemos aprender a modificar y adaptar a nuestra nueva vida.

 

Afortunadamente como suele decirse “El amor todo lo puede”, y aquello que nos parece impensable puede convertirse en realidad, podemos rehacer nuestra vida, seguir adelante, creciendo como personas, con todo el aprendizaje experimentado en nuestro proceso de elaboración de la pérdida y emprendiendo una nueva relación.

 

En este día de San Valentín, creamos o no en él, aprovechemos la ocasión para enviar todo nuestro amor primero hacia nosotros mismos, para que sea todavía más fuerte el amor y cariño que podamos dar a los demás, estén o no estén físicamente con nosotros.

 

Una cosa está clara, no sé que pensaréis vosotros/as, y es que “Aunque la muerte hizo que no pudiéramos seguir juntos en el camino, aquellas personas a las que hemos amado, siempre estarán en nuestros pensamientos, sentimientos, nuestra forma de actuar y sobre todo en nuestro corazón”.

 

Comentarios

  • Marisol lunes 6 de julio de 2015

    Hola :a mi me está costando mucho aceptar que ya no le veré más,compartiamos trabajo,amigos,costumbres,y teniamos proyectos,hace ocho meses que se fué y aún estoy perdida

  • Mabel lunes 3 de agosto de 2015

    Yo hace 3 meses que perdí a mi esposo despues de luchar durante un año y medio contra la enfermedad sufrí,lloré durante que duró la enfermedad me pasé de sanat a sanat,tubimos que estar meses fuera de casa y dejando a mi hijo de 5añitos cdo comenzó con la enferm,tenia solo 3 añitos,ahora apareció un hombre que me hace sentir muy bien,me siento protegida pero tengo mesclas de sentimientos,trato de no sentir culpa,digo yo estube con mi esposo hasta el final de su vida hice de todo.el ya no està y yo estoy viva y tengo mi hijo que criar.nunca me voy a olvidar de mi esposo, tengo 34 años creo que tengo derecho de volver a empezar.parece rápido pero yo no lo busque solo apareció en el momento menos espperado,,,saludos

  • A.B martes 18 de agosto de 2015

    He sentido palabras de consuelo, esperanza al leer vuestro artículo con lo de "el amor todo lo puede" ojalà así sea. En mi caso llevo un año de relación "intermitente" con un chico de 38 años con 2 niños pequeños que enviudó hace 2. Digo intermitente porque durante todo el año ha tenido días y venidas, subidas y bajadas...y me ha dejado en màs de una ocasión. Siempre le he dado su tiempo, no le he exigido nada y he procurado ser lo màs paciente y comprensible posible. Después de un año continúa en la misma lìnea, cuando mejor estamos y màs cariño nos tenemos, lo deja. Me gustaría que alguien pudiera darme consejo, porque es complicado querer tanto a alguien y que esa persona no esté preparada todavía. Muchas gracias

  • Lilia lunes 13 de junio de 2016

    o hace tres años que perdi a mi parejay pareciera que ha sido reciente aun no puedo superar su perdida y el se ha llevado algo de i que ya no he viuelto hacer la misma.

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