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  • lunes 11 de mayo de 2015

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  • Arturo Sáez Muñoz miércoles 29 de julio de 2015

    Deseo dar a conocer mis conclusiones; a lo que felizmente llegué con mi experiencia después de cuatro años desde la partida de mi queridísima esposa, frases que están en mi Blog “Mi Después de tu Partida”: ¿EPÍLOGO O PLEGARIA? Nunca nos juramos Amor Eterno y este fue el resultado Yo sé que te das cuenta de lo infinitamente agradecido que estoy por la inmensa ayuda que me has entregado. Por mi ignorancia en un comienzo pensé que te había perdido para siempre después de tu partida. Me costaba mucho creer que tu vida continuara de alguna otra forma, pero, después de repetirse los hechos, felizmente he llegado a la conclusión de que a través de tus increíbles y hermosos mensajes y manifestaciones, como también a través de tantos y hermosísimos sueños me demuestras que sigues existiendo, imaginándome que eres como un precioso Ángel, pero que sigues siendo tu misma vestida ahora tal como te vi en un hermosísimo sueño con una túnica blanca, mangas largas y anchas volando en círculo sobre mi cabeza; que sigues manteniendo toda tu hermosura, tus virtudes, tus habilidades y cualidades y que nos sigues acompañando; que me sigues amando. Antes de estos increíbles e impresionantes contactos me costaba creer que a continuación de la muerte pudiera existir realmente algo tan maravilloso y esto último lo entendía más bien como poco creíbles mensajes religiosos. Pero aunque fuera ese mi pensamiento igual seguí rezando para ti como lo venía haciendo muchos años antes de tu partida rogando por tu salud, y en uno de esos momentos de tanta angustia, de tanto dolor, pensé que tal vez no bastaba solamente rezar y seguir pidiéndole a Dios que te diera todas esas bendiciones, y sin saber si las recibías, y tal como me lo dijo nuestro hijo una vez, “háblale”, un día mientras paseaba a tu perrito frente a la casa, en un acto de mucha tristeza, mirando hacia arriba y con un dejo de esperanza por si estabas por ahí te pedí, “hablándote con el corazón”, cómo podrías darme alguna señal si tu vida continuaba, si recibías mis oraciones, mis mensajes y mis agradecimientos por haberme regalado tu maravillosa compañía toda una vida, y en forma absolutamente impresionante pero muy poco creíble en un comienzo tus respuestas no tardaron en llegar y a los pocos días apareció sorpresivamente tu polera verde sobre nuestra cama, y en los días siguientes cayó desde el velador mi reloj despertador mientras yo veía la tele. A los pocos días, al mediodía apareció misteriosamente encendida una de las ampolletas del lavadero, la que no se usa ni siquiera de noche. Además que para mi cumpleaños “se sintió tu presencia entre nosotros” mientras me saludaban nuestros hijos, y el mayor me dijo “está la mamá entre nosotros; también te viene a saludar”. Muy confundido no hice más que rezar para ti. Inolvidables son también tus dos “primeros mensajes a través de una canalización” durante ese mismo periodo diciéndome “Arturo Te Amo”; “No botes tu amor por mi”. Dificulto que alguna vez sepa qué me quisiste decir con eso. ¡Cómo cambiaste mi percepción de lo que era mi creencia con respecto a lo que se habla “de la otra vida”, algo que yo sólo veía como una fantasía, una prédica religiosa, y con tus impresionantes respuestas encontré nuevamente refugio en ti, llegando a pensar, y espero no equivocarme, que te has mezclado con lo Divino, y de ser así, por tus virtudes deberías estar disfrutando de una vida eterna, ya liberada de todo tipo de sufrimientos, y disfrutando de ciertos poderes de los que jamás te habrías imaginado llegarías a tener, y que te han permitido haber mantenido estos increíbles contactos con nosotros. La palabra Divino yo la entendía como la máxima expresión religiosa. Ahora sé que esa palabra pertenece a Dios. Pero, además del refugio espiritual que siento que me brindas, también yo necesitaba por ahora un refugio terrenal, porque como sabes esa ha sido casi mi formación, y lo encontré en este escrito, y he sabido que fue con tu ayuda. Pero por considerarlo además como un mensaje de amor y de esperanza no pude encerrarme dejando sólo para mí estos pensamientos y emociones; necesitaba comentárselo a alguien más y aparte de querer hacerlo con nuestros hijos lo he hecho con familiares, amigos y conocidos, y darlo a conocer a estos últimos ha sido realmente mi otro tubo de escape, aparte de sentir la satisfacción de que muchos dolidos por la ausencia de un ser querido me han expresado su credulidad por lo que escribo y se han apoyado en lo medular de “nuestro escrito, que la vida continua”, para calmar la pena como me lo han señalado muy agradecidos ellos mismos o sus familiares. En todo caso mi dicha, también, es saber que estos refugios que son tu gran ayuda son temporales porque el que me espera cuando llegue a tu lado es el definitivo y debo tener paciencia y sabiduría como la que tú tuviste para lograr ese privilegio. En situaciones extremas no todos tienen la fortuna de llegar juntos a la misma meta como nos sucedió a nosotros con tu tan prematura partida. Pero uno de los dos debía permanecer acá para terminar algunas tareas importantes y acompañar a nuestros hijos, nieto y a quienes me rodean. ¡Cuán hermoso habría sido habernos ido juntitos “tomados de la mano”! ¿Habría sido como el final feliz de una película? En todo caso una de las ventajas que yo me quedara por más tiempo era que tuviera la suerte de alcanzar a habilitar ese pequeño espacio exclusivo para nosotros dos en el que volvamos a juntarnos como uno solo para toda la eternidad, y para mi felicidad a casi cuatro años desde tu partida lo logré al momento de trasladar tu cuerpo a nuestra amplia y hermosa última morada que está ubicada en un lugar privilegiado {como lo has podido observar}, con un extensísimo prado y jardines inmediatamente a tu lado. Y para acrecentar ese ambiente de mucha paz, como has visto bajan desde el cielo hermosas aves que tradicionalmente habitan en los campos a entregarnos su compañía, tales como codornices, lloicas, mirlos, tórtolas, queltehues y zorzales, incluso le sobrevuelan loros y gaviotas, y todo en su conjunto es una bendición de Dios. Como también es una bendición de Dios que no pude ser más afortunado al haber encontrado un lugar tan hermoso para el descanso eterno, donde disfruto plenamente entregándote también mi compañía cada fin de semana, haciendo cuenta que sólo estás dormida a mi lado, y esto último me imagino a como tantas veces nos ocurrió en la intimidad de nuestro dormitorio mientras descansabas, pero ahora con la certeza que tal vez en un tiempo ya no muy lejano nos volveremos a juntar, “volveré a abrazarte”, y que ese abrazo sea el más largo de nuestra feliz unión, que sea para toda la eternidad. Si no hubiera logrado cumplir ese ferviente deseo no me habría quedado en absoluta paz, y por que no decirlo siento mucha felicidad haberlo logrado. Y para mi mayor felicidad tuve la dicha de depositar sobre tu pecho en esa oportunidad tu bata de levantar y además las imagines de todos tus santitos que te acompañan en tu Altar en nuestro dormitorio, los que nos acompañarán en nuestro exclusivo espacio eternamente. Ahora sí que tengo la certeza “que nos podremos juntar en una sola cajita”, y para toda la eternidad. Desde que nuestras hijas me entregaran ese bolsito que contiene esa lencería que te regalé en aquellos años de pololeo y que habías guardado en la cómoda como recuerdo de algo muy íntimo y hermoso junto a tus guantes de boda más otros elementos muy personales; todo un símbolo de amor, y después apareciera misteriosamente tu polera verde sobre nuestra cama, “la primera señal que me dieras desde donde estás”, no intentaba dormirme sin antes tomar esas piezas; tocarlas como que fueras tu misma, olerlas y acariciarlas. Así me despedía de ti cada noche. Era como tenerte conmigo porque en ellas de alguna forma estás tú, pues en ellas está tu Energía. Es más, cuando viajé por unos días un par de veces debí llevármelas para seguir teniéndolas siempre conmigo. Ahora, desde que instalé un hermosísimo y pequeño Altar para ti en tu rinconcito del dormitorio donde están todas tus cosas personales no había vuelto a hacer eso con tus prendas y esporádicamente las he tomado y las he vuelto a acariciar. Pero ahí estarán siempre guardadas en la cómoda hasta que llegue ,el día de mi partida, y sea en esa instancia, cuando llegue a tu lado, que volverán a tus manos nuevamente. “Seré yo mismo quién te las llevará.” Tarea para nuestros hijos, pues esas piezas volverán a tu lado junto con mis cenizas las que quedarán cubriendo tu cuerpo eternamente. Mientras tanto disfruto plenamente tenerlas conmigo por lo que significaron para ti, y al verlas a diario, al abrir mi cajón para retirar mis ropas me hace mantener vivo el recuerdo del regalo más íntimo y hermoso apreciado por ti que te hice durante nuestro pololeo, por lo que deben seguir en tu poder para siempre como ya lo hiciste durante 43 años y, para mi disfrute, seguirán definitivamente “en nuestro poder” desde ese entonces. Ahora, para despedirme de ti cada noche lo hago mirándote hacia tu Altar y pidiéndole a Dios que te de muchas bendiciones; todas las bendiciones que le pido en esa oración que hice para ti. Me reconforta enormemente mirarte en tu Altar y verte tan bien acompañada con tus santitos preferidos, con “la” Teresita de los Andes, con tu Virgencita, que después del terremoto casi se desintegró, pero con muchísimo amor logré restaurarla, y un crucifijo, regalo de nuestro hijo, en quienes buscaste refugio por tus enfermedades, y para que veas ¡qué generosidad! te seguirán acompañando para siempre. …….. Mejor dicho “Nos seguirán acompañando para siempre.” Con mayor razón ahora que los tienes a todos cubriendo tu pecho. No tengo la más mínima duda que , cuando sea mi turno, me tendrás un rinconcito nuevamente a tu lado, y aunque sea “que nos acomodemos” como lo hicimos tantos años atrás sólo en una de las literas del hotel en Puerto Chacabuco, cada uno sobre un larguero, ya que no quisimos usar la litera de al lado para no separarnos. Y “en esa oportunidad”, a mi partida, mi más ferviente deseo “es que nuevamente volvamos a usar una sola litera” para nunca más separarnos. Mientras eso no suceda seguirás recibiendo mis caricias y oraciones a través de esas Divinas compañías que conforman tu Altar y a través de la velita mensajera que enciendo para ti. Las florcitas son para adornar tu bellísimo Altar. ¿Y recuerdas, chacotera, cuando nos sorprendías con un acierto y preguntabas inmediatamente “cómo te quedó el ojo”? Bueno, ese mismo dicho ahora te lo digo a ti por la sorpresa con que habrás recibido todo lo que te digo a través de todas estas páginas que vengo escribiendo desde tu partida, y muy en especial porque ahora te has dado cuenta que estás presente además en un merecidísimo Altar desde donde siento profundamente tu maravillosa compañía y tu cariño también en la intimidad de nuestro dormitorio. ¡ Ves que no fue necesario que nos juráramos Amor Eterno ! Mi querida Mimy; me comprometí a seguir rezando para siempre esta oración que hice especialmente para ti, habiendo sido estos mis primeros pensamientos al momento mismo de tu partida, frases que quedaron estampadas al comienzo de este Texto, las que no puedo dejar de enviarte también al término de este mismo: “Que Dios te dé la bendición eterna, que bendiga tu pureza y tu grandeza, tu dulzura y tu ternura, que bendiga tu hermosura, tu energía y tu sabiduría, que bendiga tu cuerpo, tu espíritu y tu alma alegre y cariñosa, eternamente lo sea. Nuestro Dios se recrea al ver en ti tanta belleza. Mi niña bonita, paciente y generosa dueña de mi alma de mi vida y de mi corazón te seguiré amando con pasión y que sigamos unidos eternamente con la ayuda del Señor”. Con fecha primero de septiembre del año 2010, un año y medio después de su partida, le propuse a mi queridísima Mimy a través de este Texto lo siguiente: “¿Qué te parece que cuando cumplamos 50 años juntos el 3 de marzo del año 2013 “en forma simbólica” confirmemos nuestra unión eterna, nuestro amor eterno y casarnos nuevamente como lo hicieron tus padres en sus Bodas de Oro? Te propongo que si no es conmigo todavía aquí en la tierra lo hagamos donde sea que ya estemos juntos, en el lugar y en el estado en que nos encontremos, y ponemos de testigos a Dios, a la Virgen y a todos tus santitos, en quienes depositaste toda tu fe para que te dieran fuerzas y te acompañaran en esta vida y en la que ahora estás. ¿Buena idea? Tuvimos la dicha que nuestros hijos nos dieran la tremenda sorpresa celebrándonos los 25 años de matrimonio en familia. Ahora lo hacemos los dos solitos, “p’a callado”, sin que nadie más se entere en ese instante que nuestros Divinos testigos.” El día 3 de marzo del año 2013 se cumplieron los 50 años desde que iniciáramos esta tan linda y duradera relación, y junto a Ella, en su lugar de descanso, invoqué al Todopoderoso y a todos sus santitos para que nos acompañaran en tan deseado momento y nos permitan además unirnos en cuerpo y alma cuando Dios disponga mi partida. Marzo/2013

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