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El duelo desde el modelo integrativo relacional

  • lunes 27 de julio de 2015

Autoría texto: Rafael San Román

 

¿Quién soy?

Me llamo Rafael San Román y me licencié en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Durante varios años trabajé como psicólogo y coordinador de una entidad colaboradora de adopción internacional en Barcelona, acompañando a padres, madres y menores en el largo camino hasta convertirse en una familia. Paralelamente fui especializándome en el counselling aplicado a pérdidas, duelo y trauma, formándome en el Instituto de Psicoterapia Integrativa-Relacional de Barcelona y facilitando grupos de ayuda mutua de personas en duelo en diferentes asociaciones desde el año 2008. Actualmente vivo en Madrid, donde tengo mi propia consulta, colaboro con la Asociación Alaia y facilito talleres sobre duelo y pérdidas. Además, doy a conocer mi especialidad en el blog psicoduelo.com. También puedes seguirme a través de las redes sociales.

 

¿Qué es el modelo integrativo-relacional?

La pérdida es algo por lo que todos los seres humanos pasamos en diferentes momentos de nuestra vida. Cambio de residencia, exilio, enfermedad, despido, encarcelamiento, pérdida de la vivienda, rupturas y, por supuesto, la muerte de un ser querido… Todas son experiencias difíciles que generan cambios a menudo desconocidos y caracterizados por el dolor, que tenemos que ir integrando con el tiempo.

Este proceso de integración, que no deja de ser un camino de reconstrucción personal, es a lo que llamamos duelo: una reacción normal y adaptativa, necesaria para que podamos continuar nuestra vida de una manera saludable.

El modelo integrativo-relacional es un tipo de psicoterapia de carácter humanista: se centra en el respeto a las necesidades y el ritmo de la persona, para acompañarla desde la empatía ahí donde está en cada momento y ayudarla a tomar más conciencia de lo que está viviendo.

Desde este modelo no entendemos el duelo como un proceso serial de fases que todas las personas atraviesan hasta alcanzar una misma meta, sino como una experiencia compleja que cada persona recorre a su manera. Confrontar, cuestionar y aconsejar están completamente fuera de nuestros métodos.

El duelo es un tema al que llegué por casualidad, a través de un taller introductorio al que asistí con apenas 23 años. Aquellas clases tuvieron un impacto enorme e inesperado en mí, despertando la intuición de que aquel sería el camino más importante que yo seguiría como terapeuta.

Hay muchas maneras de aproximarse a la persona en duelo, pero considero que esta es la más útil tanto para el paciente como para el terapeuta, porque está diseñada para abordar la experiencia de la pérdida en toda su complejidad. En el modelo integrativo-relacional no existe un afán por solucionar ni curar y tampoco hay una presión por llegar a ninguna parte y lograr la ansiada medalla de “prueba superada”. Ante una pérdida significativa no se trata de cambiar, sino de ser. Quienes trabajamos desde esta perspectiva ponemos el acento en que la persona en duelo se haga más consciente de los diferentes aspectos de su experiencia, sin la intención de rescatarla. Ante todo, tenemos siempre en mente la premisa de que aquello que hace para manejar su dolor, por extraño que parezca, tiene un sentido y la está ayudando a sobrevivir. Por eso, creemos que es en el camino de conocer mejor lo que le ha sucedido, facilitado por la relación con su terapeuta, donde la persona en duelo es capaz de experimentar cambios y llegar a crecer a pesar de la adversidad.

Encontrar esta metodología ha supuesto toda una revolución en mi trabajo como psicólogo (es decir, como alguien que acompaña a otras personas en su dolor) y no imagino un camino más profundo para entender mi propia historia de pérdidas y aprender a convivir con ella.

 

¿Qué ofrezco?

Normalmente, gracias a nuestros recursos personales y nuestra propia red de amigos y familiares, elaboramos nuestras pérdidas sin problemas. Sin embargo, a veces la persona en duelo necesita un acompañamiento psicológico para entender, profundizar y hacerse más consciente de su experiencia. Es entonces cuando debe acudir a un profesional con formación específica en pérdidas y duelo. Si has sufrido una pérdida significativa (no importa si fue hace mucho tiempo) y crees que iniciar un proceso terapéutico al respecto puede ayudarte, no dudes en iniciar este camino. Podemos vernos de manera individual realizando un acompañamiento integral  o bien a través de los grupos online de ayuda mutua que ofrece la plataforma de Artmemori.

Si estás en Madrid podemos vernos en mi consulta (si tienes dificultades para desplazarte también podemos vernos en tu casa). Además, la plataforma Artmemori está especialmente diseñada para poder atender de manera on line, lo que resulta especialmente útil cuando una persona vive lejos de su terapeuta, con el ahorro de tiempo y recursos que eso supone. Las nuevas tecnologías no pueden reemplazar completamente a un encuentro cara a cara, pero son una herramienta a nuestro alcance que no debemos desaprovechar y que están siendo cada vez más utilizadas en el ámbito de la psicoterapia.  

 

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