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Conectar con el dolor para superar el duelo

  • lunes 11 de mayo de 2015

Llega un momento en el camino del duelo en el que inevitablemente conectamos con el dolor de la pérdida. El desgarro de la herida empieza a sangrar y con cada gota que cae podemos conectarnos con imágenes, recuerdos, momentos, incluso ilusiones que no podrán cumplirse. Todo ello, a modo de sacudida, de tornado, de cascada, puede abrumarnos de tal manera, que a el dolor de la pérdida puede sumársele el dolor de sentirse perdido y desorientado. En este momento del duelo, nos conectamos con lo más profundo de nuestro ser. Para llegar a la esencia, con frecuencia es necesario atravesar territorios agridulces.

 

La memoria nos inunda con recuerdos e imágenes de la persona fallecida y ello a modo de fuente nos conecta con el dolor de la ausencia. Y este sentir cada gota hará que la fuente cese y la herida poco a poco vaya cicatrizando. Muchas personas se preguntan sobre la normalidad o no de este dolor y la respuesta, con frecuencia es “sí”. Sí, es normal que llores, que añores, que rememores….. Estando aquí, las frases como “ deja de llorar”, “ deja de pensar en él/ella” “no te preocupes que el tiempo lo cura”, etc.  más que ayudar entorpecen el camino, porque en realidad lo que necesitamos en este momento concreto del duelo es sentir, lo que nos ayudará a fluir con la pérdida.

 

Entre las innumerables preguntas que podemos llegar a formularnos, hay algunas que pueden ayudarnos a tomar conciencia de la esencia de nuestro dolor y que nos ayudarán a profundizar un poco más en nuestros sentimientos y emociones: “¿Qué es lo que realmente estoy llorando?” Muchas cosas, seguro. Pero aquí y ahora, “¿que me está mostrando está lágrima? ¿ qué me duele realmente?“

 

La respuesta a estas cuestiones no son fáciles, pero a veces, nuestras lágrimas son muestra de un dolor por:

 

• La necesidad de perdonar y la necesidad de sentirnos perdonados.

 

• La necesidad de agradecer todo aquello que la persona nos brindó.

 

• El no volver a vernos reflejados en su mirada.

 

• El futuro que ya no podrá vivirse.

 

• La pérdida de una referencia, de un acto, de un deseo.

 

• Todo aquello que descubrimos de nosotros mismos a través de este dolor.

 

¿Qué podemos hacer si nos encontramos con nuestro dolor?

Expresar. Expresar nos ayuda a curar. Podemos hablar, podemos pintar, podemos bailar, podemos escribir o esculpir…. Lo importante es darse permiso para sentir y expresar aquello que está pasando en ti. Ello te ayudará poco a poco a atravesar la conexión para lograr la integración. Puedes utilizar técnicas de expresión abierta, como sería la participación en grupos de apoyo, o conversaciones con tus personas más allegadas. En el caso de que el entorno no permita la expresión, o en los casos de duelo desautorizado, puedes utilizar técnicas más íntimas como un diario de escritura, o la pintura, por ejemplo, como medios de expresión. También puedes utilizar el diálogo simbólico con la persona fallecida. En todos los casos, el acompañamiento terapéutico ya sea presencialmente o de manera online, puede serte de mucha utilidad para expresar y compartir aquello que sientes, sabiendo además que el profesional especializado en duelo te facilitará herramientas o preguntas fuerza que te guiarán en el proceso. 

 

¿ Y si no puedo conectar con ese dolor?

Cuando hay un bloqueo emocional de alguna índole, la conexión con la emoción puede verse entorpecido. Puede ser que en la relación hubieran aspectos que no estaban resueltos, o dichos, revelados o perdonados. Y al dolor de la pérdida se le añade un triple dolor: el dolor de la pérdida, el dolor del recuerdo y el dolor, en muchas ocasiones, del trauma. Destapar estos aspectos pueden generar una serie de incomodidades que a nivel inconsciente se prefieran dejar en la sombra de la existencia. Pero la sombra querrá ver la luz y en algún punto, en algún momento, otro acontecimiento en nuestra vida puede destapar la vivencia de todos los recuerdos acumulados y no expresados. Llegado el caso, puede ser necesario el acompañamiento por parte de personal especializado que pueda orientarnos en laconexión y sanación.

 

 “Si rodeamos el dolor, siempre permanecemos en él. Si queremos superarlo, no valen atajos: DEBEMOS ATRAVESARLO”.

 

Comentarios

  • TERESA viernes 29 de mayo de 2015

    Despúes de cuidar a mi madre durante 24 años,, ha fallecido, En todo este tiempo, me he encargado personalmente, poniendo en ello mi máxima dedicación, en la hora de sus médicos, y controles, en sus necesidades físicas, como son la ropa, su necesidades incluso lás más básicas, incluso en un momento determinado y ya casi al final de la vida de mi madre, necesitó de una vitaminas, que me costaban 200 euros mensuales, quiero decir con ello, que viviéndo de una pensión muchas veces me quedaban 150 euros para poder comer yo durante todo el mes, nunca le faltó la peluqueria, puesto que por necesidad la tenia en una residéncia, y desde su necesidad más alta, hastá la necesidad de un desodorante, pasó siempre por mi....incluido, su funeral, porque ella no se pagaba los decesos, y tuve que pedir un crédito, para que llegado el momento, pudiese sufragarlo.....Debo decir en honor a la verdad que mis padres, los dos, fueron en todo momento los pilares de mi vida, fueron mis padres, y ejercieron de padres de mis hijos, fueron abuelos amantisimos y personas incondicionales, Debo decir, que con mi padre no pude, tener la misma dedicación porque su enfermedad sué fulminante, y no tuve tantas opciones, aunque, ciertamente puse todo lo que estuvo en mi mano, para cuidarle y quererlo hasta el último momento....CON MI PADRE, ME QUEDÓ UN SENTIMIENTO DE PENA TRISTEZA, Y SENSACIÓN DE NO PODER SABER HACER ALGUNA COSA MÁS....CON MI MADRE HA SIDO DISTINTO, HASTA EL ÚLTIMO MOMENTO, QUE LA SEDARON ESTUVE CON ELLA, ...EN ESTA OCASIÓN, ME HE QUEDADO, TRISTE, POR SU FALTA, Y POR EL VACIO QUE ME HA DEJADO, ...PERO NO TENGO LA SENZACIÓN DE GANAS DE LLORAR NO PESAR EN QUE ALGUNA COSA NO SE LE HE PODIDO O SABIDO HACER....ME QUEDA LA CONFORMIDAD DE QUE YA NO PODIA HACER MÁS,PORQUE A SUS 94 AÑOS, Y 24 DE ENFERMEDAD HE TENIDO TIEMPO DE HACER TODO LO QUE HA ESTADO EN MIS MANOS.....PERO A LA VEZ....TENGO UNA TRANQUILIDAD DE ESPIRITU, QUE NO SÉ, SI ES NORMAL....SENTIRME, TRANQUILA, SOSEGADA, Y CON SOLO LA TRISTEZA DEL SER QUE SE VA Y NO VOLVERÉ A VERLA.......ME GUSTARIA DE SU AMABILIDAD QUE ME RESPONDIESEN ....A SI MI SITUACIÓN ES NOMAL.....A VECES, ME SIENTO MAL PORQUE PIENSO QUE ES QUE YA ESTABA CANSADA DE UN PROCESO TAN LARGO, LES AGRADECERIA QUE ME RESPONDIESEN...LES SALUDO MUY ATENTAMENTE ...........TERESA ROMERO GARCIA (TENGO 67 AÑOS)

  • Begoña (equipo Artmemori) miércoles 8 de julio de 2015

    Querida Teresa, en primer lugar decirte que siento mucho el fallecimiento de tus padres y agradecemos enormemente la confianza que en estos momentos has depositado en nuestro blog. En respuesta a tu pregunta, te hemos escrito un correo para preservar así la intimdad de los datos. Espero que la información que te enviamos te resulte útil. Recibe un afectuoso saludo.

  • soledad viernes 27 de noviembre de 2015

    Hola mi nombre es soledad tengo 35 años,hace 25 días perdí a mi marido ,tuvo un accidente.tenía 34 años y desde ese momento mi vida se derrumbó. éramos felices ,nos amábamos ,muchos sueños y proyectos quedaron en nada .siento que nada tiene sentido el dolor que siento por momentos es desgarrador aveces creo que no lo soportaré. hace 15 años estábamos juntos ,el vivía para mi y yo para él.no necesitábamos nada mas.y ahora me encuentro sola si. saber que hacer.lo necesito tanto tanto.todavía no lo puedo creer. no se si ya debo volver a trabajar o no? por que este donde este el dolor esta conmigo.sólo que en mi cada me puedo acostar a llorar .no se si me va a hacer bien volver a trabajar o por mi desesperación de querer superar esto y que calme el dolor retomo el trabajo y es peor.Muchas gracias

  • Ray Saenz jueves 8 de septiembre de 2016

    Hola Soledad y a tod@s los que ven este mensaje. Mi esposa fallecio hace un año y dos meses, teniamos muchas cosas por hacer aqui, Hay un libro genial que les va a ayudar mucho. se llama Nunca digas Adios con el autor Patrick Mathews, esta genial, buenisimo y les ayudara a cerciorarse de muchas cosas erroneas que la gente pone en el camino, si me quieren localizar en facebook mi nombre es Ray Saenz en mi portada tengo a a mi esposa conmigo y antes de quererme agregar mandenme un mensaje para saber que es de algo relacionado a esto, ya que no agrego usualmente a personas que no conozco o no hablo con personas que desconozco.

  • Danny jueves 8 de septiembre de 2016

    Hola, Soy Daniela, tengo 21 años. Hace 3 meses perdí a mi mamá, bueno, no era mi mamá realmente porque no me llevó en su vientre; pero era mi madre porque desde pequeña así lo decidí. Se fue así, tan de repente, no estaba enferma, gozaba de perfecta salud y de un día para otro no estaba más. Es un dolor muy grande, aún no puedo creerlo y mucho menos superarlo, se fue en pedacito de mi vida, se murió Lina :(

  • Vilma jueves 8 de septiembre de 2016

    Mi esposo murió este 15 de Diciembre ,y todavía no me repongo de ese enorme dolor él venía para la casa después de visitar a su mamá y le dio un infarto en el camino ,no pude despedirme de él ni darle un último beso y abrazo pues no me dejaron verlo hasta qu estuvo en el ataúd ,tengo tanto remordimiento por no haberlo acompañado ese día y también siento que no le puse la atención debida pues yo estaba cuidándome de un Cancer . Lo. Busco en los lugares a los que hibamos juntos estuvimos felizmente. Casados por 44 años nunca nos separamos y a todos lados hibamos juntos era mi compañero de vida mi apoyo incondicional era mi todo todos los días lloro per yo he tratado de no deprimirme tanto por el cáncer pero este dolor me está matando ,no sé qué hacer sola a donde ir sola es muy doloroso

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