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¿Cómo podemos observar si el duelo se está complicando?

  • lunes 11 de mayo de 2015

Duelo normal / Duelo complicado (III)

 

De la misma manera que cada uno de nosotros somos diferentes y únicos, también lo es el desarrollo de nuestros procesos de duelo. Cada duelo será diferente, porque aunque existen algunos elementos en común, el doliente irá dándole forma a su pérdida de una forma única e irrepetible, de forma dinámica, cambiante con el tiempo y dependiendo en todo momento de las circunstancias individuales, familiares, sociales, etc.

 

Vimos en la primera parte de este artículo sobre duelo complicado que en principio, cualquier manifestación del duelo es normal y no significa que estemos ante un caso de duelo patológico que requiera un tratamiento especial. También hemos podido observar que existen algunos factores (relacionados con la causa de la muerte, el tipo de vinculación afectiva con el fallecido o la propia personalidad del doliente) que pueden influir en el proceso de elaboración del duelo de manera que lo haga más difícil y complicado.

 

Es posible considerar algunas manifestaciones que nos indican que el duelo se está complicando o puede que probablemente se vaya a complicar en un futuro (Bowlby, 1980; Olmeda, 1998; Parkes, 1996; Sanders, 1989; Tizón, 1996; Worden, 1991). Aun así esto es muy difícil de determinar porque debemos tener una visión de conjunto, contextualizada y a lo largo del tiempo para poder decir que una persona está ante un duelo complicado.

 

-Falta de respuesta en los primeros días o respuesta débil o nula pasadas dos semanas tras la pérdida.

 

-Falsa euforia tras la muerte.

 

-Cambio radical de vida, personalidad o conducta tras el fallecimiento.

 

-Pesadillas reiteradas relacionadas con la muerte o con la forma de producirse.

 

-Persistencia de cólera y resentimiento y/o tristeza y culpa muy intensas pasados unos meses. Más que el tiempo, en este caso habría que contextualizar, teniendo en cuenta que estas manifestaciones le impidan el desarrollo normal en su vida, y que le causen conflictos con su entorno, aislamiento…

 

-El doliente no está dispuesto a deshacerse de las pertenencias del fallecido o por el contrario, se deshace precipitadamente y sin selección alguna de todos sus objetos. En este caso, para considerar duelo complicado también habría que contextualizar y tener en cuenta el tiempo, ya que no es lo mismo que la persona deje intacta la habitación de la persona fallecida en el primer año que durante 10 años.

 

-Actitud de escape a otro lugar (lo que se denomina cura geográfica), irse a otra ciudad a vivir por ejemplo.

 

-El doliente no hace la menor referencia a la pérdida, evitando cualquier circunstancia que pudiera recordarla y ni siquiera permite que otras personas se lo recuerden.

 

-El doliente presenta síntomas similares a los del fallecido o le imita en gestos, conducta, etc.

 

-Idealización excesiva e irreal del fallecido.

 

-Depresión mayor o trastorno afectivo prolongado.

 

-Frecuentes discusiones con su entorno (familia, amigos, compañeros de trabajo).

 

-Creencia de que las personas cercanas le son inútiles o perjudiciales.

 

-Impulsos autodestructivos (Autolisis, adicciones…) y desarrollo de conductas de alto riesgo (conducción temeraria, deportes de alto riesgo…).

 

Insisto de nuevo en que las manifestaciones anteriores hay que contextualizarlas tanto a nivel personal, circunstancial y temporal. Siempre es peligroso etiquetar sin un buen diagnóstico. Por ello cuando una persona sienta que algo no va bien en su proceso de duelo, que le es muy difícil enfrentarse al día a día, que se aísla y no sabe cómo seguir adelante, si le resultan demasiado intensas sus emociones… es mejor consultar con un profesional que podrá determinar si su estado es fruto del duelo que está atravesando o se ha complicado y necesita intervención especializada.  Y lo mismo en el caso de observarlo en un amigo o familiar.

 

La mayoría de las personas con sus recursos personales y con la ayuda del entorno conseguirá superar su pérdida y elaborar su proceso de duelo, tan sólo un 10% de personas aproximadamente encontrarán dificultades a la hora de reestructurar su vida de nuevo.

 

 En estos casos a pesar del tiempo y la ayuda del entorno no pueden sobrellevar la intensidad de su dolor y esto acaba provocándoles problemas de salud (cansancio extremo, dolores generalizados, hipertensión, infecciones, problemas cardiovasculares…) y psicológicos (depresión, ansiedad…) que les impiden seguir adelante con su vida y es necesaria la ayuda profesional especializada.

 

Me gustaría terminar destacando el espíritu de superación que los seres humanos tenemos junto a una gran capacidad de adaptación. Esto hace que afortunadamente en la mayoría de los casos elaboremos el duelo de una manera natural (lo que no significa que no duela) con nuestros propios recursos de afrontamiento y por supuesto también con el apoyo de nuestro entorno más cercano (familia y amigos).

 

Un abrazo,

 

Marta Sariñena

 

PSICÓLOGA. Counselling integrativo-relacional en duelo y pérdidas.

 

ESPACIO DE DUELO. ARTMEMORI

 

FUENTES CONSULTADAS:

  • Las tareas del duelo. Alba Payás Puigarnau. Editorial Paidós, 2010.
  • GUÍA CLÍNICA SOBRE EL DUELO. Víctor Landa Petralanda y J.A. García García. Médicos especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria. Grupo de estudios de duelo de Vizcaya. (2004)

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